En un punto de venta pequeño, instalar un control de acceso no depende solo del equipo: depende también de la carpintería. En la apertura del local Samsung de la Bahía de Guayaquil, proyecto que ejecutamos para SMARTIT, tuvimos que redefinir la puerta antes de poder instalar el sistema.
Junto al control de acceso, en este local realizamos la instalación de cámaras de seguridad, el sistema de alarma y el soporte técnico informático.
El reto: una puerta de madera sin espacio para el electroimán
El acceso se controla en una puerta de media altura, de aproximadamente 1,20 m. El mobiliario de madera no tenía los filos ni las superficies necesarias para fijar un electroimán con firmeza.
Instalarlo así habría dejado un cierre débil. Por eso, la puerta se rehízo bajo nuestra dirección, definiendo junto al carpintero los puntos de apoyo para el electroimán y su placa. Con la estructura correcta, el cierre quedó firme y alineado.
Solución instalada: huella y electroimán Hikvision
Instalamos un terminal biométrico Hikvision con verificación por huella dactilar, conectado a un electroimán que mantiene la puerta cerrada.
Al ser una puerta de media altura, el lector quedó a la vista y al alcance para que el personal verifique su huella con rapidez. Por esta misma configuración no fue necesario un botón de salida.
Registro de personal y bitácora de accesos
Enrolamos la huella de todos los vendedores del local. Cada apertura queda registrada en una bitácora que indica quién accedió y a qué hora.
La gestión de usuarios quedó centralizada: el personal no administra el equipo, y cualquier nuevo acceso se solicita internamente para su registro. Así se evita que alguien agregue usuarios sin autorización.
Resultado
El local Samsung de la Bahía cuenta con una puerta de acceso firme y bien construida, apertura por huella solo para el personal autorizado y un registro de cada ingreso.